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viernes, 16 de diciembre de 2011

Próximo encuentro: 09/01/12 "Mujeres..."

El próximo 9/1/12 nos encontramos para hablar sobre la lectura de "Mujeres de ojos grandes" de Angeles Mastretta e "Historia de O" de Pauline Rèage.

A continuación publico algunas de las partes de un reportaje a Dominique Aury. (Nota original: http://www.guardian.co.uk/books/2004/jul/25/fiction.features3)

En la primera foto, la de "tierna abuelita" vemos a Dominique Aury en el momento de la entrevista, y en la otra foto, la vemos mas joven...bueno, bastante, con una mirada...que lo dice todo...





"Yo escribí la historia de O"

Es un clásico erótico, sin embargo fue escrita anónimamente por una mujer tímida, intelectual francés en honor de su amante secreto. Cincuenta años después, Geraldine Bedell va en busca de Dominique Aury, una de las primeras mujeres en escribir abiertamente sobre el sexo.
Hace cincuenta años, una extraordinaria novela pornográfica apareció en Paris. Publicado simultáneamente en francés y en Inglés, Historia de O retrata escenas de esclavitud y penetración violenta en prosa libre, elegante, la pureza de la escritura de la novela parece reticente al tiempo que trataba de demoníaco deseo, con látigos, máscaras y cadenas.
Pauline Reage, el autor, era un seudónimo, y mucha gente pensó que el libro sólo pudo haber sido escrito por un hombre. La verdadera identidad del autor no fue revelado hasta hace 10 años, cuando, en una entrevista con John de San Jorre, un periodista británico y corresponsal de algún tiempo-exterior de El Observador, un intelectual impecablemente vestido de 86 años de edad, llamada Dominique Aury reconocía que las fantasías de castillos, máscaras y el libertinaje eran suyos.
Resulta que la historia de O ha tenido una influencia considerable. En la década de 1950, tal libro sin duda sólo podría haber sido escrito en Francia. Es cierto que jamás habría sido publicado en Inglaterra o Estados Unidos, los cuales estaban en las garras de las leyes de censura.

Historia de O no es un libro para leer en el bus, por lo menos las primeras 60 páginas, que están escritas con una alucinante intensidad erótica que uno tendría que ser bastante peculiar par no calentarse o mojarse...
Dominique Aury fue capaz de ocultar su identidad por mucho tiempo porque se veia tan diferente a un autor de un libro lascivo. "Ella era muy humilde", recuerda alguie. "Ella solía usar trajes muy bonitos, pero no vistosos: muy suave, colores apagados que en realidad hacín juego con su personalidad".

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